Yelitza Cintrón & Harold Velasquez presenta "Nombre Sobre Todo Nombre"
Lejos de ser una composición convencional, el tema se construye como una narrativa espiritual que inicia en adoración y se desarrolla como una proclamación de fe. La canción recuerda quién es Cristo, lo que ya hizo por la humanidad y lo que aún está por cumplirse. En palabras de la artista, es “una manera de declarar lo que esperamos, de engrandecer lo que Cristo hizo y lo que hará cuando regrese”.
El origen de “Nombre sobre todo nombre” se remonta a un momento de adoración espontánea. El coro y el puente surgieron en medio de ese fluir, mientras que posteriormente Harold Velázquez dio forma a los versos, construyendo una línea narrativa que conecta la creación, la caída, la redención y la esperanza futura.
El proceso, que tomó alrededor de tres años, refleja una construcción cuidadosa tanto en lo musical como en lo espiritual. Una de las líneas que resume la esencia del tema lo expresa con contundencia: “Y vendrá con poder y todo este mundo le será testigo.” El título, inspirado directamente en la forma en que la Biblia describe a Jesús, encapsula el corazón del mensaje: no hay otro nombre que esté por encima de Él.
La producción, liderada por Luis González, en colaboración con el productor Simón Zapata, y con mezcla y masterización de Tim Anzaldua, fue desarrollada en distintos estudios, incluyendo JE Records y el estudio personal de Harold Velázquez. El resultado es un sonido que integra elementos del worship con una base urbana, creando una experiencia contemporánea que conecta con nuevas audiencias sin perder profundidad.
Fiel a su esencia, Yelitza Cintrón mantiene el enfoque en la adoración genuina, utilizando la música como un vehículo para comunicar la verdad y provocar una respuesta en quienes escuchan.
El lanzamiento está acompañado de un videoclip oficial grabado en Downtown Studio (Cupey) y JE Records, bajo la dirección de Luis Antonio. La pieza visual desarrolla un concepto simbólico que muestra la caída del hombre y su posterior restauración.
Uno de los elementos más representativos del video es la presencia de un jardín, que evoca tanto la pérdida en el Edén como la redención alcanzada a través de la sangre de Cristo. Este contraste visual refuerza el mensaje central de la canción: lo que se perdió, fue restaurado.

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